Cine Low Cost es un ciclo de proyecciones y mesas redondas en las que voces interesantes reflexionarán sobre un posible cambio de paradigma (industrial y artístico) generado por el reciente auge de películas de bajo presupuesto con fuerte vocación autoral.

Arts Santa Mònica [La Rambla,7]
14 y 15 de junio de 2013
Entrada gratuita

PRESENTACIÓN CINE LOW COST 2013

Han pasado algo más de doce meses. Un año largo desde que, sin vocación de pontificar, simplemente guiados por la curiosidad de lo que intuíamos una nueva tendencia, acuñamos el término cine low cost para intentar pulsar un modo de acercarse al cine condicionado por una nueva coyuntura. Ante la crisis de las pantallas de cine, la dificultad para levantar proyectos y las exigencias (y condiciones) de productoras para poder hacerlo, una camada de autores (nuevos, pero también veteranos) apostaban por sacar adelante sus ficciones (o no ficciones) con un presupuesto reducido pero gran ambición artística.

No se trataba, ni entonces ni ahora, de inventar la sopa de ajo. El cine en los márgenes siempre ha existido, pero la etiqueta que propusimos quería hablar de un tiempo muy concreto en el que la democratización tecnológica (tanto para la grabación como para la promoción y exhibición) permitía una visibilidad creciente de propuestas arriesgadas y de todo pelaje, al tiempo que ponía en contacto a los distintos sectores de la industria cinematográfica.

Así, propusimos cuatro jornadas de un debate abordado desde distintos puntos de vista y con figuras tanto del cine mainstream como del más modesto, también de diversas generaciones, para poder discutir el proceso de escritura, producción, realización, exhibición y promoción de estas nuevas películas. Con personalidades como Juan Antonio Bayona o CarlosVermut, con Jaume Ripoll (Filmin) o Ángel Sala (director del festival de Sitges), con Venga Monjas o Isaki Lacuesta, el debate fue fecundo y brillante. De esas jornadas surgieron ideas para dinamizar el sector audiovisual y también nuevas alianzas artísticas, y desde ese momento, la etiqueta low cost aplicada al cine se ha consolidado y naturalizado, se ha deshecho de algunos estigmas y se ha reivindicado sin complejos pero sin ánimo de excluir a otro tipo de cine.

En un año se ha disparado la atención hacia el cine de bajo presupuesto y se ha apostado muchísimo por él. Las pruebas son evidentes: 1. Cineastas consolidados se prueban a sí mismos rodando con presupuestos reducidos (al menos, para lo que ellos están acostumbrados). 2. Productores que se manejan en un sistema convencional se atreven a invertir en low cost. 3. Profesionales de disciplinas cercanas al cine debutan en la dirección. 4. Festivales de prestigio programan películas de bajo presupuesto que no hace mucho tiempo ni siquiera habrían contemplado como opción. 5. Aparecen iniciativas como el manifiesto #littlesecretfilm y la plataforma de difusión e investigación audiovisual Plat.

Sin embargo, las cuestiones a debate siguen siendo las mismas que las del año pasado: aún hay que cerrar muchos interrogantes abiertos en Cine Low Cost 2013. Por eso, si la pasada edición (además de pasar algunas películas) priorizamos la discusión a la proyección de películas a fin de intentar entender un fenómeno emergente, este año hemos visto claro que había que dar protagonismo a las obras.

Así que nos mudamos de la sala de debate de Arts Santa Mònica a su privilegiado Claustro, y cambiamos el esquema de varias jornadas de debate a un formato que nos encanta y creemos en sintonía con el espíritu de las películas low cost más puras: el maratón popular. Sin perder el punto lúdico que caracterizó nuestra primera edición (si el año pasado tuvimos, entre otros, los shows de Nacho Vigalondo y Carlo Padial, éste hemos preparado dos conciertos estrechamente relacionados con el contenido de la velada), Cine Low Cost 2013 encadenará a lo largo de una jornada maratoniana (de 11 de la mañana a 1 de la madrugada) presentaciones de proyectos y pases de cortos y largometrajes. Contaremos también con una mesa redonda y aprovecharemos ese espacio y las presentaciones, a cargo de los propios autores de las obras, para lanzar dos cuestiones que necesitaban del paso del tiempo para empezar a ser respondidas: ¿Puede ser rentable el cine low cost? ¿La película low cost es un medio para su autor o un fin?

La idea de la maratón nos gustaba también para romper con el tópico de que el cine low cost está pensado para ser visto en la pantalla de un ordenador. No. El cine low cost, como todo el cine, está pensado para ser visto. Y cuantas más pantallas, mejor. Nosotros, en esta ocasión, reivindicamos esta forma colectiva y popular de ver cine y poner en común ideas. Y lo hacemos en un lugar céntrico y con entrada gratuita para que se acerque todo aquél que quiera y Cine Low Cost sea, una vez más, un punto de encuentro. Bienvenidos a Cine Low Cost 2013. Abran los ojos, brinden, escuchen y disfruten.

Miqui Otero y Desirée de Fez Barcelona, 2013

MANIFIESTO CINE LOW COST

"Creo, humildemente, que el vacío está ya bajo nuestros pies", Álex de la Iglesia (en respuesta al discurso de Enrique González Macho, director de la Academia de Cine, en la gala de los Goya de 2012)

"Reviso la historia del cine y no puedo dejar de pensar que la única estrategia posible (si es que hay alguna) es hacer películas desde el corazón", Carlos Vermut (director de “Diamond Flash”)

Decálogo por el que tiene sentido este ciclo hoy (y mañana)

1) Ha cambiado la forma de hacer cine, tanto en las cosas más triviales como en cuestiones de lenguaje. Los bajos presupuestos derivan en una clara apuesta por el texto, por los guiones-diálogos elaborados, que remite claramente al cine de autor.

2) La aparición de un cine de guerrilla como alternativa a un cine comercial convencional, acomodado y poco arriesgado. Ante un panorama en el que es prácticamente imposible rodar con medios y estrenar comercialmente una película, las nuevas voces radicalizan tanto su discurso como las estrategias para enseñar su obra.

3) La apuesta de algunos autores por nuevos modelos de exhibición (on line) par poder enseñar sus trabajos. Caso de “El señor” de Juan Cavestany. Y la aparición de festivales on-line en sintonía con los nuevos modelos de exhibición y visionado.

4) El largo low cost como nuevo cortometraje. Por dos razones: 1) Los nuevos soportes permiten rodar con presupuestos baratos (con el dinero de un corto en 35 mm se rueda un largo en digital). 2) El festival de cortometrajes ha dejado de ser rentable tanto para sus responsables como para los autores (ha estallado la burbuja de premios, al tiempo que se confirma que un corto muy premiado no siempre es la antesala a un buen largo).

5) Se da un rechazo al artificio y la opulencia en perfecta sintonía con una época de crisis.

6) En esta ocasión la crisis cinematográfica se mueve en paralelo a la socio-económica, con lo que la empatía del espectador con el discurso de los creadores es mayor. También hace palpable la conexión (temática, estilística y de tono) entre cineastas y creadores de otras disciplinas (diálogo constante con la televisión, Internet, el cómic y la música independiente).

7) El humor como nexo de unión del trabajo de estos autores, utilizado como arma para negociar con la miseria económica y moral.

8) La facilidad de estos autores para encontrar —vía redes sociales— un nicho de seguidores, cuanto menos de voces prescriptoras, para que se hable de ellos. Esto también ha alterado la relación entre el creador y el crítico, y entre el creador y el público (hablamos del diálogo en las redes sociales entre las tres figuras).

9) El desajuste entre el éxito en taquilla y redes sociales de determinadas películas.

10) La coincidencia en el tiempo de una serie devoces que pertenecen a un mismo paisaje socioeconómico, industrial y emocional: Nacho Vigalondo, Carlos Vermut, Isaki Lacuesta, Andrés Duque, Borja Cobeaga, Juan Cavestany, Vengamonjas, Joaquín Reyes, Mar Coll, Miguel Noguera, Carlo Padial, Jo Sol o Elena Trapé, entre otros.

Miqui Otero y Desirée de Fez